La debilidad de esa zona puede ocasionar trastornos en la sexualidad del hombre y la mujer. Los ejercicios de Kegel corrigen con efectividad este mal Esquema de los músculos del suelo pélvico
Ejercitar los músculos del suelo pélvico en la mujer y el hombre evita trastornos que pueden afectar la sexualidad
El debilitamiento del suelo pélvico, tanto en hombres como mujeres, puede convertirse en factor desencadenante de múltiples trastornos que afectan la sexualidad, entre ellos prolapsos (caída de los órganos intrabdominales), incontinencia urinaria y fecal, y hasta eyaculación precoz.
Esa zona de la pelvis está compuesta por varios músculos, incluyendo el pubococcígeo (PC), donde se halla el llamado nervio pélvico, que además conecta con la vejiga, la parte inferior de la columna vertebral y parte de los órganos genitales internos.
Es conveniente para ambos sexos que el músculo PC sea fuerte y presente un tono muscular adecuado, ya que así se convierte en una poderosa fuente de energía que estimula la próstata en los varones y el útero en las féminas.
Las principales causas naturales de debilitamiento del suelo pélvico son el embarazo, el parto, la menopausia y la herencia, ya que está demostrado que dos de cada diez mujeres padecen debilidad congénita del suelo de la pelvis. Algunos hábitos cotidianos pueden predisponer a la aparición de este mal en ambos sexos, como por ejemplo retener la orina, vestir ropas ajustadas, los deportes en los que están implicados el salto o el impacto, cantar o tocar instrumentos de viento.
La obesidad, el estreñimiento, la tos crónica y el estrés son factores de riesgo que la sociedad suele ignorar en no pocas ocasiones, pero que luego cobran su cuota en disfunciones sexuales fácilmente prevenibles con un mayor autocuidado.
En la década del 40, el doctor Arnold Kegel se interesó por este tema y creó los ejercicios que hoy llevan su nombre. Hasta ese momento, las mujeres víctimas de incontinencia urinaria (imposibilidad de retener la orina al reír, toser, estornudar o saltar) estaban condenadas a la resignación, y en los casos más extremos eran llevadas al quirófano, sin garantías de solución definitiva.
Aunque inicialmente los ejercicios de Kegel se crearon para combatir la incontinencia urinaria posterior al parto, la realidad enriqueció esta idea y hoy se recomiendan para la incontinencia causada por estrés, en ambos sexos, y aquella que se presenta después de una cirugía de próstata. Incluso se han demostrado resultados favorables en pacientes aquejados de incontinencia fecal.
El objetivo de estos ejercicios es fortalecer los músculos del suelo pélvico y mejorar la función de los esfínteres rectal y uretral. Contraer y relajar en repetidas ocasiones el músculo pubococcígeo es el denominador común entre sus muchas variantes.
El cumplimiento estricto del programa, previamente diseñado por un especialista, y la práctica apropiada de la técnica en cualquier momento del día, son la base del éxito.
Por otra parte, estos ejercicios contribuyen a fortalecer los músculos vaginales, por lo que pueden ser utilizados como parte de los juegos sexuales de la pareja, además de que y propician el orgasmo femenino. Las ventajas de Afrodita
Durante el embarazo es muy común que las mujeres presenten incontinencia urinaria, la cual se agrava con el peso del bebé sobre la vejiga, inconveniente que puede ser eliminado con una adecuada ejercitación de los músculos del suelo pélvico.
Se conoce que la incontinencia afecta a un 30 por ciento de las mujeres luego del parto, y que el 50 por ciento de las embarazadas padecen de hemorroides.
Es válido mencionar que un buen estado trófico de la zona (adecuado tono muscular) facilita el parto al producirse menos desgarramientos, y posiblemente se evite una episiotomía (incisión quirúrgica en la zona del perineo) lo que redunda en menos dolor, por lo que las madres pueden regresar a sus labores en menor tiempo y sin temor a padecer incontinencia urinaria.
Otra ventaja es que aumenta el riego sanguíneo en la región rectal, reduciendo así el riesgo de padecer hemorroides y prolapsos, fundamentalmente del útero, la vejiga y el recto. Adán frente a Kegel
Aunque muchos lo callan, estudios científicos han demostrado que el 40 por ciento de los varones padece —independientemente de su estado civil— de eyaculación precoz y/o disfunción eréctil, pero muy pocos conocen que esto puede tener solución en la mayoría de los casos.
Ya sea por timidez, vergüenza, o baja autoestima, algunos hombres pasan mucho tiempo, incluso años, con este padecimiento, que lamentablemente no suele superarse por sí solo, sino que requiere la aplicación de diversas técnicas para un efectivo control de la respuesta sexual, entre las que se encuentran los ejercicios Kegel, en combinación con otros tratamientos.
Esta técnica también se recomienda para pacientes operados de cáncer de próstata, ya que contribuye a una mejor circulación en ese órgano y en los conductos urogenitales, por lo que favorece la pronta recuperación del individuo.
Aunque se pueden practicar en cualquier sitio, tanto sentados como de pie o acostados, el aprendizaje de esta técnica no debe ser por cuenta propia, sino que es conveniente acudir a las consultas de terapia sexual, ginecología, urología o los cursos profilácticos para embarazadas, donde los interesados pueden recibir un buena instrucción al respecto

Desde que, en el año 1960, el ginecólogo alemán Ernest Gräfenberg descubrió el llamado punto G, especialistas de todo el mundo continúan la búsqueda de un «abecedario» de la satisfacción sexual, que ya trae a nuestros días los puntos A, K y U, como detonantes del éxtasis pleno en la mujer. Sin embargo, hay quienes aseguran que el verdadero placer es una combinación de sentimientos, deseos y caracteres que van más allá de letras y... Nuevas zonas vaginales se develan como provocadoras inmediatas del orgasmo femenino, con prolongadas lubricaciones y una mayor excitación. En 1996 se nombró el sector A, ubicado en la misma pared vaginal, a medio camino entre el punto G y el cuello de la vagina.